
Culminada la Eucaristía, empezó a formarse el cortejo que acompañaría al
Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. Abriéndose las puertas de
Santa María de la Encarnación a eso de las seis y cuarto, salía la cruz
de guía llevando consigo los recuerdos de los hermanos que, por una u
otra causa no estaban físicamente este año pero que, sin duda alguna,
todos iban con nosotros.
Padrenuestro calló a la Plaza y este año sí le brilló la espalda al
Cristo del Aceite cuando salió a su pueblo. Como viene acostumbrándonos
la cuadrilla, el paso de misterio arrasó Llano del Sol con una única
pero interminable chicotá bajo los sones de la Agrupación Musical del
Santísimo Cristo de la Misericordia de Lepe.
Cuarenta y cinco minutos después, mientras el Señor iba en busca de sus
abuelos, Nuestra Señora de la Amargura se ponía en la calle para pasear
con una elegante finura por las calles de su pueblo. Con un cuidado
repertorio, la Banda sevillana de Nuestra Señora del Sol fue paseando a
la Madre y Señora, dirigiéndose hacia la casa donde sus hijos rezan
bordando y donde, en esa tarde, comenzó a llover. Lluvia de pétalos para
su Madre caían desde los balcones desde el Taller de Bordados bajo
sones de Macarena de Abel Moreno, en recuerdo de aquella tarde macarena
de enero, en la que nuestra Hermandad alcanzó la indulgencia plenaria en
la Basílica de la Reina de San Gil.
Nuestros Titulares siguieron el itinerario previsto, adentrándose en su
barrio y Constantina y su gente se hizo testigo de ello. Pasaron
Mártires y llegaron a la Alameda. El nerviosismo se acentuaba y la gente
era consciente de ello. Arropados por sus devotos, constantinenses y
foráneos que acudieron a la cita de Domingo de Ramos, el Cristo de la
Humildad y Paciencia y su Madre llegaban a la calle Feria, punto cumbre
por excelencia de toda la cofradía. El Señor pasó y para el vecino más
antiguo de Constantina cayeron flores espontáneas.
Y llegó la Señora. Vaya si llegó. No había silencio en la calle pero
tampoco hacía falta. Los fieles le chillaron guapa a la Madre de la
Amargura, le gritaron vivas a la Reina de los Cielos y todos juntos
entonaron la Salve mientras lloraban flores y flores desde los balcones.
Cuando parecía todo terminado, el paso se levantó a pulso con un solo
de trompeta. Acto seguido arrancó de forma majestuosa y más flores para
Ella salieron desde las azoteas de su barrio. Los piropos a la Virgen
continuaron por toda la calle hasta que una última petalada puso el
broche de oro a la que es su calle y a la que habrá de esperar un nuevo
año para que Nuestra Señora de la Amargura la colme de bendiciones.
Sobre las once de la noche, el paso de misterio se hacía con Llano del
Sol de nuevo, con unas portentosas chicotás, con las que reviró, se
despidió de su pueblo y entró, dejando atónitos a los presentes. Una
hora más tarde asomaba el palio entre naranjos, con exquisita elegancia.
Se hacía el silencio en una plaza abarrotada. Llegó la revirá para
enfilar hacia el dintel de la Parroquia. Tras varias saetas procedentes
de sus devotos, sonaba la marcha Margot de Joaquín Turina. Pero lo
hacía de una forma distinta. Tras varios acuerdos con la Banda del Sol,
por primera vez en la historia de las cofradías de Sevilla, se
interpretaba esta composición tal y como fue compuesta por el autor para
la ópera, en la que se introduce una saeta cantada, pieza a la que puso
voz nuestra hermana y ganadora de la penúltima edición de Se Llama
Copla, María Espinosa. Tras esto el flautín de Reina de Triana ponía el
final a una Estación de Penitencia de ensueño, repleta de alegría,
encanto y mucha emoción.
Para este año ha habido varios estrenos en la cofradía: se estrenaba la Cruz de Guía que se realizara por
varios hermanos de la Corporación, aprovechando penachos que se usaran
en su tiempo en el paso de palio. Obra que aún no está conclusa y que
veremos terminada el próximo año. Igualmente, se estrenaba el faldón
delantero del Paso de Misterio, obra del Taller de Bordados de la
Hermandad y en el que se aprecia el escudo primitivo de la Corporación.
En el paso de palio, se han estrenado unos nuevos juegos de candelabros
de cola, obra de Orfebrería Andaluza, que han sustituido a los faroles
de cola que hasta el momento procesionaran y que han sido adquiridos por
la Hermandad de la Vera-Cruz de Badajoz. Asimismo, el palio lucía unos
juegos de candelabros de guardabrisa, cedidos por la Hermandad de San
Sebastián de Lora del Río y que se colocaron a ambos lados de la Virgen.
En la delantera del paso, como ya anunciamos en su día, se ubicó la
reliquia de San Diego de San Nicolás que, como patrón de la Sierra
Norte, se decidió que nos acompañara en este año del Cincuentenario de
la Virgen de la Amargura. Del mismo modo, Nuestra Señora de la Amargura
lucía por vez primera la Medalla de Oro de la Ciudad de Constantina y el
fajín de Teniente General que le fuera donado hace unos meses. Como
curiosidad, el paso lucía el mismo exorno floral que lo adornara en la
Salida Extraordinaria del veintiséis de julio de mil novecientos noventa
y siete, año de júbilo, al igual que este, para la Hermandad.
No queremos terminar sin agradecer a todos los que hacen posible que
nuestros Sagrados Titulares luzcan de esta manera tan espléndida por las
calles de su pueblo. A todos vosotros, agradecer vuestro esfuerzo,
ahínco e ilusión. Ahora nos toca continuar disfrutando de toda la vida
de Hermandad, que no es poca, de todo el año, en especial, de los actos
del Cincuentenario que quedan por venir.
Fuente y Fotografía: http://amarguradeconstantina.blogspot.com.es/
Si deseas comunicarte conmigo, agregar algo a éste artículo, exponer tu opinión en privado o sugerirme temas sobre los que hablar no dudes en ponerte en contacto conmigo a través de churre_s_peinado@hotmail.com. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario