
Arrancaba el Domingo de Ramos. Tiempo más que estable, más que
primaveral, casi veraniego, sol de justicia recibía a Jesús entrando
Triunfal en la Jerusalén palmeña en una salida procesional donde reinó
la normalidad si no fuera por un incidente que dejó una estampa
insólita: la corona de la Virgen de la Estrella sufrió una rotura
supuestamente un desprendimiento de la ráfaga que se soltaría del
canasto de la misma, a la altura de la calle Feria. La solidaridad entre
cofradías permitió que pronto la Estrella luciera una corona prestada
para entrar con todo su brillo y esplendor en el corazón de Palma,
dejando una estampa insólita de verla procesionar con corona plateada,
algo nada discordante pues casaba a la perfección con la blancura de ese
palio. Inicio por todo lo alto de la Semana.
Lunes Santo seguía el buen tiempo y la noche llamaba a la oración y
penitencia del rezo del Vía Crucis del Cristo de las Aguas. Volvía el
silencio y la sobriedad de esta cofradía a poner el sello único y
distinto de nuestra Semana Santa demostrando su lado más recogido.
El Martes Santo amanecía con tiempo bastante nublado en nuestra localidad. Una de las jornadas más castigadas por el clima en los últimos años en toda Andalucía amenazaba de nuevo con incluso algún leve chubasco en la mañana. No obstante a la tarde las nubes tornaron su tono amenazador a algo más apacible y la cofradía en pleno salía a la calle. A pesar de ese aspecto positivo, este Martes Santo pasará a la historia por ser una jornada también algo accidentada: en la calle Cigüela, una mala maniobra provocó que el palio de la Virgen de Palma y Esperanza se enganchara y desprendiera una de las farolas de forja del alumbrado público. Aparentemente todo quedó en un susto, la cofradía hizo Carrera Oficial sin mayor contratiempo y regresó a su templo.
Otro de los días más castigados de nuestra Semana Mayor palmeña, el
Miércoles Santo, tampoco sufriría este año el castigo del clima. Sol y
ligeras nubes en este día donde la cofradía de Pedro Díaz año a año hace
brillar con luz propia un excelso patrimonio que está siendo conseguido
con trabajo y esfuerzo. Este año presentaban bordado de la bambalina
delantera del palio de María Santísima de la Concepción, una obra
realizada por el conocido bordador ecijano Jesús Rosado de una magnífica
ejecución y diseño. Los cofrades de la Salud se pusieron así en la
calle, completaron su recorrido y disfrutaron de una jornada tranquila
después de varios años en los que se ha pasado entre la incertidumbre y
algunas suspensiones.
Jueves Santo era el día clave de la Semana. Llegaba a su ecuador
una Semana Santa que estaba resultando perfecta en cuanto al tiempo y
había ganas de que esta cofradía, que en los últimos 3 años no había
podido alcanzar el recorrido Oficial, volviera a hacerlo. El tiempo
respetó, ni tan siquiera amenazó ni creó dudas, y en silencio y orden y
con su devoción el Cristo de la Expiración pasaba nuevamente por Carrera
Oficial y por el entorno del Recinto Amurallado recogiéndose a primeras
horas de la noche mágica.
Porque llegaba así la Madrugá, el epicentro de los días grandes de la Semana Santa. La Luna de Parasceve brillaba en un cielo de un intenso azul oscuro noche bordado en estrellas. Digno palio para esta noche como digno era el palio que estrenaba esta noche la Hermandad nazarena recuperando una estampa histórica que se remontaba a antes de la Guerra. Difícil, casi imposible salida, por las dimensiones de la puerta de la Iglesia del Hospital, pero se podía y se pudo sin necesidad de recurrir a dañar el monumento como apuntaban algunas voces críticas. La Piedad así se paseó por las calles siguiendo en su camino por la calle de la Amargura al Señor Nazareno que a los sones de su marcha regresaba de amanecida a su templo, no ya con la prisa con la que lo tuvo que hacer el pasado año, sino después de toda una noche de emociones.
Porque llegaba así la Madrugá, el epicentro de los días grandes de la Semana Santa. La Luna de Parasceve brillaba en un cielo de un intenso azul oscuro noche bordado en estrellas. Digno palio para esta noche como digno era el palio que estrenaba esta noche la Hermandad nazarena recuperando una estampa histórica que se remontaba a antes de la Guerra. Difícil, casi imposible salida, por las dimensiones de la puerta de la Iglesia del Hospital, pero se podía y se pudo sin necesidad de recurrir a dañar el monumento como apuntaban algunas voces críticas. La Piedad así se paseó por las calles siguiendo en su camino por la calle de la Amargura al Señor Nazareno que a los sones de su marcha regresaba de amanecida a su templo, no ya con la prisa con la que lo tuvo que hacer el pasado año, sino después de toda una noche de emociones.
Viernes Santo y solo dos cofradías por salir nos separaban del
pleno, y en la tarde de este día el sol recibía a los hermanos del Santo
Sepulcro. No había duda y la Hermandad puso el duelo por Cristo muerto
en las calles palmeñas recuperando un recorrido con encanto y
recogimiento, recogimiento acentuado en el paso de la urna por un nuevo
acompañamiento musical de capilla con el que la hermandad parece que ha
encontrado un buen estilo para representar el dolor y sobriedad de este
día. Gran empuje nazareno especialmente destacable de esta hermandad que
presentó nutridas filas de hermanos de luz vestidos de negro y negro y
blanco.
No obstante la lluvia siempre tiene que hacer aparición y en esta
ocasión se esperó al final. Con esa incertidumbre amanecía el Domingo de
Resurrección, pero la cofradía arriesgó a salir acortando su recorrido.
Cristo debía Resucitar este año en Palma después de un año sin hacerlo y
así quería transmitirlo esta hermandad que en apenas 2 horas completó
un improvisado recorrido llegando con final feliz a su templo. La lluvia
no pudo con la Semana Santa este año igual que la muerte no ha podido
vencer a la Resurrección.
Pero no todo podía ser tan perfecto en esta Semana Santa. La
alegría de ver a todas las cofradías en la calle no puede suplir ni
mucho menos el dolor por la pérdida de alguien, y en el último día, ese
Domingo de Resurrección, perdía la vida un entrañable cofrade palmeño,
conocido por todos los que amamos este mundo, compañero músico de la
Agrupación Musical de la Vera + Cruz de nuestra ciudad, costalero de
muchas de nuestras devociones entre ellas Nuestra Patrona, en definitiva
una de esas personas que luchan y viven por este mundo. La Semana Santa
de 2014 se alargó hasta ese Lunes de Gloria y no pudo terminar con la
Resurrección. Solo queda la Esperanza de pensar que la muerte no es el
final y que nuestro querido amigo disfruta de la Gloria del Padre y
desde ella seguro que velará por todos nosotros, por los cofrades y
cofradías palmeñas, y seguirá presente desde el privilegiado balcón del
Cielo la próxima Semana Santa.
Este resumen va por ti, querido Carrillo. Descansa en Paz.
Fuente, Fotografía y Más: http://pasionentredosrios.blogspot.com.es/
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